lunes, 14 de febrero de 2011

Rita.

Transcribo tal cual un poema que escribí hace casi un año para un concurso que no se realizó. Trata sobre un niña que es golpeada por su padre y como su único consuelo y espectador es una muñeca de nombre Rita (no se como esperaba concursar con algo así), en fin.



Rita

Escondida bajo la cama estabas a oscuras.
Sola la línea de tu luz bajo la puerta cerrada.
Los gritos e intensos sonidos te tienen asustada.
Temblando atenta de repente las sombras se callan.
Abrazas bien a Rita, valiente muñeca de grandes ojos.
Pides por que termine pronto, sueñas que vives lejos.

Bien sabes lo que pasará, no recuerdas haberte portado mal.
Tu cuarto se enciende violento y no puede verte.
Camina de un lado a otro sin parar,
tu ropa y tus cortinas llueven como una fuente.
Se detiene lento y sus zapatos te miran respirar,
te jala cual animal en un vientre.

Es la misma persona que ayer adorabas.
Frágil tu cuerpo, la pared es una almohada.
Tus ojos apagados amortiguan el dolor,
así no son los padres según me cuentan Ana, Liz
y Flor.

Mi madre duerme tiernamente en el pasillo.
Él gime y te golpea sin ritmo aparente.
Aquí viene de nuevo y su brazo es un martillo
Te quieres morir y el piso detiene tu frente.

Dulce compañía te la da el fresco silencio.
Eres una princesa con un largo velo.
Rita te alivia con su lacio cabello.
Tu vida son sueños, que triste consuelo.


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